XVII siglo

Siguiendo una tendencia ya presente en países como Francia e Italia en los siglos anteriores, a partir de las figuras sociales del siglo XVII relacionados con la ropa (sastres, tejedores, vendedores de ropa) están ganando más poder económico (y por lo tanto política). En el mercado de prendas de vestir, cómplices también floreciente comercio con las colonias, aparecen encajes, sedas, damascos, terciopelos preciados, calcetines, gorras, telas de brocado, cuyos incrementos en el paso con el crecimiento económico y tecnológico de producción. Los cortes de Francia y España alcanzan y sobrepasan en todo su esplendor el italiano: la pompa de ropa se convierte en representante de la riqueza y el poder de los nobles. Ropa siempre pierden más, en las clases medias y altas, la función práctica, con frecuencia se vuelve ornamento puro. Los tribunales son un ejemplo de la evolución de la ropa: no sólo los principios, sino también poetas, chambelanes, damas y guardias están equipados con uniformes muy preciosos, la moda de colores de color y hechas con telas caras

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